viernes, 13 de diciembre de 2013

"Terraquieos"

Más humo, más cigarro, más cristal,
la piel se cansa y el alma deja de recordar.

Así ha de ser, sin cansancio más que el de no lograr el tono adecuado de tus mejillas,
más locura, menos grafito;
sin dolor más que el que producen mis costillas atrapándome;
sin respiro y alivio.
La luna no ha salido; el desprecio la acongoja.
Ya me odia, ya me odia.
Así ha de ser ya, sin noche, "oye el matrimonio de las luces en el cielo, las promesas".
A reserva de lo que se diga en otra Tierra
que esta historia pendular no perdone lumbre, no, y ya cambie.
Así ha de ser ya, sin ser contigo.

¿Puede que te vuelvas a mirar?
Quiero decirte que te quiero.
¿Entenderás mi lenguaje ocular
que sólo entienden terraquieos?

-Ricardo Arreola Partida

jueves, 17 de octubre de 2013

"Piel de la tierra"

Saliél
Martes congelado.
Siés tan imprescindible que piel
que piel
que piel
se desplome sobre el compás
de tus huesos batiendo y amantés;
Sigüié hasta donde alcances.

Desconfección,
arruyá y conserva;
lo que sigue sólo los
monos mecanografiantes.

Andá, tu piel
tu piel
tu piel
se conserva azul.
El vivo punto cardinal
de mis quehaceres.

Se conserva en tú
el vivo punto cardinal
de mis quehaceres.

lunes, 16 de septiembre de 2013

"El mundo se acabó"

El mundo se acabó y nunca te dije que aborrecía hablar contigo. Consiente de lo finito del suelo; las palabras sobran. Quiero verte flotando. Aborrezco hablar contigo. Simplemente quiero verte.
Donde estaba yo cuando se acabó el mundo, una pequeña calle de Vista Bella; la más bonita de Morelia. Miré acabado, el adoquín se desprendía y las ramas soltaban fragmentos de madera. Miré la boca del volcán, que ahora era toda la superficie terrestre. Inhalé una última bocanada de aire y comencé, como pude, a buscarte. La gravedad ¿a dónde se fue? Juraría que busqué en cada rincón ¿En dónde estabas? ¿A dónde te fuiste? Todo lo que consigo ver de ti es el color rojo de tus labios lava que corre. ¿La han visto? ¿La han visto a ella? Pero nadie reconoce tu fotografía. He de guardarla de nuevo en mi bolsillo. Y es todo.

Todo terminó.

¿O no? Ya fuera de cualquier órbita, a lo lejos, una especie de ráfaga cruza todas mis moléculas. Me congelo, justo como lo haría en la Tierra. Fuera de cualquier órbita, de cualquier universo, algo lejitos de mí, que logro verte, logro verte. Brillas. Pareces la estrella más bonita del cielo. Y algún día llegaré a ti.

-Ricardo Arreola Partida

jueves, 22 de agosto de 2013

"Nocturno a los vasos de plástico"

Tomó un vaso de plástico del estante donde se guardaban los vasos. Lo llevó a su boca y notó que estaba vacío.

Tomó otro vaso del mismo lugar que había tomado el primero. Lo miró y vio que también estaba vacío. Así estaban todos. Todos vacíos. "¿Entonces qué voy a tomar?", pensó mientras miraba el tráfico por la ventana de su apartamento en el piso 9. 

Sacó del bolsillo de su pantalón jeans un celular no tan moderno como los usados comúnmente, lo metió en un vaso de cristal. "No es tan difícil, y aún así ésta es la única forma de tomarte. Tenerte."

El sol de la mañana siguiente se asomó por la ventana de su apartamento en el piso 9, iluminando todas las habitaciones, incluyendo la cocina; él, tirado, sin pulso. Ella no supo por qué nunca recibió una llamada del extraño que solo vio un par de veces.

-Ricardo Arreola Partida

"Nocturno del 23 de agosto"

Antes de aprender
quisiera olvidarme;
del status y los estados del agua.

Eres agua y te posas
entre las ranuras del mundo.
Entre las ranuras de mis secos labios,
mis secretos resguardados.
Maestría de la costa
tocar el costado del mundo
al cual no pertenece.

Como comisuras,
tus labios, podría comerlas.
Beber de ellas
tus silencios desteñidos;
mira, niña, que el contrario
de planear beber
también yace en el vaso de vino.

Aún párpados
y aún cerrar.
No se pueden encerrar
las castañas en otras castañas.

Bella, 
yo te tomo.
Más
arriesgado que 
pasarte por la garganta.
Sí.
Porque ahí te quedas
a ver ahogar el plan de probar bocado
después del vino.



-Ricardo Arreola Partida

jueves, 15 de agosto de 2013

"Fórmula de amar en tiempos de lluvia"

Contempla la suma de sus pasos; los retazos del instinto, la avenida del murmullo; hasta el mundo que conforma la silueta benevolente de la chica, la ecuación distinta indica que el mar de su deseo ha llegado hasta aquel puerto con sonrisa suave. Se ha multiplicado ya anteriormente el rubor en sus mejillas barbudas, el calor en su pecho; más ahora, y más ahora; pero tendrá ser dividido entre la lluvia centígrada baja, y el viento nublado que lo rodea mientras camina hasta la silueta benevolente de la chica. Su pensamiento encuentra su expresión mínima; y los latidos son los viajantes ahora. De igual forma es menor que un sapo, aunque a ciertos ángulos parezca un libro abierto.
La igualdad no fue encontrada y se divide el corazón; el resultante como pensó desde un principio. La fiesta de las pulsaciones en su piel y debajo. La mortalidad del momento. El resultante como pensó desde un principio... enamorado de la chica de los ojos miel.

-Ricardo Arreola Partida.

miércoles, 14 de agosto de 2013

"Fórmulas"

Ya es primavera de nuevo; pasa más lento el día aún después de ti/ 24hrs. = < 3. Ni primavera, ni otoño u verano. ¿U ahora u nosotros? No pido que dejes aún florecer; nada puedo pedirte más del cachito/infinito que me regalas.

-Ricardo Arreola Partida.

domingo, 4 de agosto de 2013

"Pensando en invitarte a salir"

Yo le creo a Rubén cuando dice que vivir sin amar es imposible. Rubén Darío. El de Nicaragua. Le creo desde que tuve conciencia de la vida y del amor. El amor, en secundaria. La vida, hasta ahorita le estoy agarrando el hilo. Y tiritan la comida y el aire puro como únicos e indispensables para la vida. Y tal vez mejor unan al club al amor y podamos conseguir algo así: "Amor, comer y respirar, para nosotros qué más se necesita. Ni pantallas, ni fotos. Ni medicinas, ni zapatos, ni cinturones de asteroides".
Y, pues, resulta que he mentido. Que a la vida no le hallo ni pies ni cabeza. Y a decir verdad, sobre el amor; ¿cuándo lo he tenido?; inexperto. Y solo queda entonces que me gusta el helado de limón y el aroma de los jardines. Pero no puedo evitar que cruce mi mente compartir un vaso azul pequeño, de los que dan en la neverías, repleto hasta el tope y más con helado de limón, tal vez de Pátzcuaro, y un par de cucharillas de colores. Compartirlo en un jardín diferente cada día, y hasta a los suspiros llegar cuando nos besemos. Compartirlo contigo. Y, teniendo entonces, comida, oxígeno, y, tal vez, engañándome un poco, amor, podría dejar de ver pantallas, sueños, relojes, lugares. Comenzar a reír, para después llorar. Comenzar a ver luz, para después ver sombra. Comenzar a ser feliz y desgraciado al mismo tiempo. Comenzar a ver lo terrible que es el amor, que es la vida. Pero más terrible sería si no lo tuviéramos, mucho más terrible; terrible como el reloj; como no tenerte mientras viajan las manecillas. Y me gustaría; ¡qué digo gustaría!; vivir contigo amándonos, si es que crees en eso. Pero, ¿sabes qué? olvida lo anterior.
¿Te gustaría ir por un helado y comerlo en cualquiera de los bellos jardines de Morelia?

sábado, 20 de julio de 2013

"Bosquejo de una historia de conejos"


Introducción

Le gustaba comparar sus personajes con Hemingway; no con los personajes de Hemingway sino con Hemingway mismo. Tampoco es que le gustara comparar a sus personajes con Hemingway, sino que traía a Hemingway en la cabeza desde hace ya algunos finales de novelas que había leído (novelas de Hemingway); novelas que lo habían impresionado definitivamente como para apartarlas de cualquier contexto literario.

Cerveza (Acto 1º)

Su cerveza helada se calentaba en su mano derecha. Daba un trago cada tanto en el que su pensamiento bloqueaba algún recuerdo. Pero no se resignaba a seguir pensando todo lo que componía su enmarañado interior.
-Conejito, sírveme otra cerveza.
-Enseguida, Hector, no me llames “conejito”; ¿clara u obscura?
-Igual que la anterior. Igual que todas, conejito.
-¿Conejito? La última vez que escuché que alguien se refería así a una chica fue dentro de un libro, dentro de los diálogos del mismo; dentro de la mente de Hemingway, me parece, fue donde se originaron esos diálogos- un hombre al costado derecho de Hector dijo con voz impaciente y severa, como queriendo hilar historias hasta que alguien escuchara la suya. Tomaron varios tragos que parecían afectar más a Hector que a al otro hombre, y sin embargo, hubo un momento de lucidez en los ojos de Hector que le permitieron distinguir una embriaguez perpetua en el rostro de su acompañante. El hombre soltó una sarta de historias que Hector apenas podía recordar a la mañana siguiente. Hector dijo hasta el final que aquel hombre extraño, que solo vio una vez en su vida, le sembró algo en su mente, que esa influencia desarmó su conciencia y yació indefenso para siempre dentro de su cabeza.

Conejito (Acto 2º)

-Conejito, ¿podrías besarme alguna vez? ¿Serías capaz?- Estaba tan ebrio como para dejar de filtrar las palabras por su lengua. Hizo su pregunta y se le quedó mirando piadósamente. Ella parecía un poco asustada, sus ojos grises parecían mirarlo con extrañeza; poco a poco se tornaron negros. Ya no le tenía miedo.
-¡Sí serías capaz! ¡Lo he reconocido en tus ojos! –Hector poco a poco empezó a soltar lágrimas tras lágrimas- ¡Sí que serías capaz de quererme!

Final (Acto 3º)

Entre su barba de 3 semanas se esbozó una sonrisa que poco a poco empezó a ganar tamaño. Miraba por la ventana cuando empezó a crecer aquella sonrisa, y para cuando terminó de crecer ya había volteado la cara y dicho con tono infantil: “Mira cuánta nieve, conejito, ¿qué opinas si salimos a disfrutar un poco de la blancura que nos regala la tempestad?”. Salieron de la cabaña juntos; dentro de la cabaña había fuego, comida e intimidad, y a pesar de que se permitían apenas unas cuantas distracciones de su hivernación sexual salieron desnudos, con el único fin de impregnarse de aquella blanca sustancia que manchaba el bosque aquel día. Para correr tardaban más que de costumbre; de igual forma no paraban. Direcciones aparecían aquí y allá; carreras empezaban en un santiamén para terminar en otro; frías las piernas de Hector andaban tras su chica, sus piernas lo volvían loco, hablo de las suyas por no poder alcanzarla; quería alcanzarla para morderle una oreja y susurrarle que el frío podría ser un problema, pero que si ella no se negaba le haría el amor en esa cama nevada porque le parecía la chica más Hermosa del bosque.
Ella se había alejado pero Hector seguía tras sus pisadas; la evidencia del único crimen que fue jugar a esconderse para que la atraparan, para que la atrapara Hector pero que al final fue una trampa puesta por cazadores la que desposó a la coneja para siempre. Cuando Hector llegó hasta ella, la pata trasera estaba atrapada, soltando sangre a montones; el pelaje de su cuerpo no le ayudaría a permanecer caliente, no. Movió la nariz y miró a Hector como desconociéndolo, un gesto casi cruel que la ataba al corazón roto del único demente que en verdad la había amado. Permanecía inquieta, sabiente de su destino; su naturaleza inmutable casi se quebranta al ver a Hector llorando. El sol de mediodía comenzaba a derretir alrededor, el sol llegaba por entre las ramas de los árboles hasta la frente de Hector que ahora veía el pelaje blanco de su chica sobre la tierra y la nieve, un escarlata escalofriante esparcido entre las memorias del despiadado amor.  

sábado, 22 de junio de 2013

"Arrebato de oportunidad"

Dante despertó sus ojos para combinarlos con lo que ocurría entre su almohada y su frente. Dante despertó simplemente, en principio, para mirar el techo y plantearse a sí mismo la infinita cantidad de probabilidades etéreas y materiales que a partir de las 8:30 de ese mismo día pudieron ocurrir. Negó en su cabeza los rostros de todas las personas, también lo hizo así con sus ropas y sus charlas. Negó el recuerdo del lugar en el que se encontraba esa misma noche más temprano, e inclusive negó dubitativamente el rostro tenue de Marianne; sus ojos claros que habían sido engrandecidos por algunas capas de negro lápiz de ojos, y que cargaban la consigna de ser admirados en completa sincronía con el soplar de la brisa estelar nocturna, o si no... bueno, en realidad todos habían logrado el cometido de presenciar aquel parpadeo de lo imposible, y nadie sabía las consecuencias de no hacerlo.

Su corazón palpó sus ojos entrecerrados por un segundo. Dante ahora estaba sobre sus pies descalzos buscando los calcetines que había perdido esa misma noche en algún rincón de sus colchas. Sabía que no podría dormir ni un día hasta que...

El motor del automóvil de Dante rugía sonoro hasta los oídos vecinos de 3 cuadras a la redonda. No era un modelo viejo, sin embargo las condiciones en las que lo usaba habían deteriorado ya más de la cuenta la vida normal del motor. No dejó que se calentara, como normalmente lo hacía, y arrancó sin fijarse que el freno de mano seguía arriba. También sin darse cuenta logró quitarlo antes de que ocurriese algo más, y con vehemente determinación manejó la palanca de cambios hasta donde...

Marianne no dormía. Desde el momento en que se había recostado en su colchón su mente no paró de girar. Marianne no dormía, tenía los ojos entrecerrados desde que escuchó el sonido del automóvil de Dante tan característico. Pero los latidos de su corazón la levantaron y llevaron a asomarse a su ventana. Chupó sus labios y acomodó su cabello un poco. Salió de su casa.

Dante la vio saliendo temblorosa, pero para cuando llegó hasta la puerta del carro su cuerpo se manejaba seguro como carretera de un solo sentido. 

Al principio no se escucharon palabras. La tez de Marianne parecía aclararse conforme los grados de temperatura caían; Dante por un momento pensó que podría tomar un poco de su piel y sembrarla en un campo francés, que después diera vinos y viretes, y cosechar ese momento por siempre. Se limitó a mirarla, tan cerca que el sentido obvio de lo incorrecto de haber manejado hasta allí a esa hora desapareció; lo único que permanecía entre esos 2 eran 5 segundos... 5 segundos antes del primer beso. 
Marianne sintió cómo se entumecían sus piernas. Para el momento en que rodeo a Dante con ellas ya no las sentía, pero la piel de la cintura de Dante, la cual tenía entre sus piernas, ésa sí la sentía, se había adueñado de ella y podía acomodarla a su gusto. La noche dio una pausa para que la espalda de Marianne fuera explorada y sus lunares conquistados. Un único "te amo" se escuchó esa noche, el que salía de los labios de Dante. Marianne no podía pronunciarlo aún; escondió sus sentimientos en la oscuridad y en caricias a las clavículas de Dante, pasando realidades nunca vividas y minutos nunca conocidos por entre las comisuras de sus labios. Se filtraron los secretos por entre sus poros. El mundo giraba ahora con la energía que impartían los labios de Marianne sobre los de Dante. Las avenidas nunca se sintieron tan desnudas. Los sueños se interrumpían con imágenes de pestañas negras. El pulso de las letras se escurrió por las coladeras. Ésa noche les perteneció solamente a Dante y a Marianne.

jueves, 20 de junio de 2013

"Vi que caía por tu mejilla un rastro de fugaz infinito"

Vi que caía por tu mejilla
un rastro de fugaz infinito,
y por dentro afuera
una palma tocó mi tiempo.

Cogí el camino por el cual
cayó un rastro de fugaz infinito;
tu mejilla.
Y esculpí la culpa de las estrellas.

Y ante los ojos de la flor,
el camino en santiamén se iba
hasta que de nuevo por, ____, tu mejilla
caía un anillo de viento.

No es precisa la aguja
del picaflores que ante las flores del camino
les decía.
Mucho más hermoso el trazo
del tiempo
en que cayó el rastro
de fugaz infinito
por nuestras jaulas.

Y atinando en tiempos,
ésta vez,
diferentes a los de la antigua usanza de los fugaces,
me fui volando hasta tus ojos,
_____.



-Ricardo Arreola Partida

sábado, 8 de junio de 2013

"Ser prismacolor"

Así es que cruzas,
que tiendes a un otoño convertir
en blusa 
bandera.
Ser prismacolor.

Onzas y libras el contacto
visual.
Así es que tiendes a amarrar
el deseo.
Ser prismacolor.

Así, fuente
del ordenador,
el monitor te admite como
libre ente.
Ser prismacolor.

Viertes, así,
en el vaso el vacío.
En mi corazón vacío
segundos de color
prismacolor.
Ser tuyo.

viernes, 17 de mayo de 2013

"Dos mil nueve" (Los Planes)

Decían ya que de sus brackets salían
fanfarrias. Era por eso que todos mirándola
permanecíamos.
No era bonita.
Justo hoy me pidió la hora,
juro que pude escuchar un sonoro
"chan, chan, chan" de fondo.
Y se la di y se retiró,
y me quedé mirándola mientras
canturreaba sus pasos.

No pasaba nada nunca
pero pasaba que me fascinó su
conocimiento de Poe.
Seguía sin pasar nada.

Pasó que se me enchuecaban
poco a poco los dientes.
"Mira nada más, y yo que te
quitaba en un santiamén en chupón
que tu padre te acercaba para callarte.
Vas a necesitar brackets,
o mínimo una buena bofetada para enderezártelos"
decía mi madre.

Una semana en el colegio
y todos me habían preguntado por la
dentadura nueva, ya saben,
por la de fierro.
Todos menos ella.
"¿Así que, tú tampoco puedes comer manzanas?"
Pff, eso sería un fiasco.

Un día, un día de esos que hay
a veces en las semanas
me tentó,
y no hubo más que la siguiente frase a sus oídos
"Así que ya te acostumbraste a los brackets, ¿cierto?
Yo he tenido un par de problemillas con ellos... ¿yo? un nueve en historia"
La frase, hasta la palabra "ellos" iba dirigida a ella, la segunda parte, desde "¿yo?"
hasta su terminación, pues, era la contestación
a Miguel, me preguntó sobre mi más alta calificación ese parcial.
Noté la ridiculez de aquella frase y temí lo peor.
Su apenas audible risa fue reconfortante.
Su partida con sus libros en mano, no tanto.

Saliendo del colegio, camino a mi casa,
 noté cómo pasaba de acera en acera como
un koala.
Ya saben, lento.
Es que mis pensamientos iban muy rápido.
Y pasó lo que le pasaría a un koala
pasando lentamente de una acera a otra.
Yo recuerdo que me desperté en algún
hospital.
Me dijeron que me despertara, porque no estaba
en un hospital sino en la enfermería
de la escuela.
Resulta que no fue tan grave.
"Creo que no le pasó nada a tus brackets
ni a ti, o al menos no con gran gravedad...
¿un café el viernes?"
Rápidamente me paré,
miré hacia la puerta y era ella,
con sonrisa apenas visible,
clara como la noche apacible,
tan profunda su voz como las raíces,
no podía contestar con un simple "sí" puesto
significaría demostrar sólo la punta del iceberg;
primavera en mis ojos,
en mis latidos,
me siento más vivo que nunca...
"¿Qué tal mejor ahora?
Mis brackets se mueren por tus brackets".


-Ricardo Arreola Partida

sábado, 27 de abril de 2013

"Tan tu modo"

Tan tu modo
oportuno
de acordarte.

Tan tu modo
de hola una
dos
cuantas tengan ser.

Voz con
la que sopla el
amanecer.

Vos adiós
una
dos
cuantas regresen
primaveras.

Eran
tus culpas
las del vaivén.
Las sonrío.

Porque enredoso
tan tu modo
de enlazar
mirada y palma
beso y brisa
vas y vengo.
Mía asombroso.

Porque latoso
tan tu modo
de latir partir
al cielo suelo
vas y vengo.
Mía, asombroso.  


-Ricardo Arreola Partida

jueves, 25 de abril de 2013

"AdesDeManzanaurio"

Mía
Adormecida
Mía
Ensueñuda.
Mía
No
Abres
No le
Cierras.

Sea
Siempre
Sea
Así,
Vientre.
Sirena.

Viste
Lienzo
Viste
Lino
Viste
Leroy
Leroy.

Tientas
Sientes
Completas.
Ave.

Contempla
Mira
da
Lo tuyo
es
Diario.

sábado, 6 de abril de 2013

"Lazuli"

"Y vuestra sonrisa ha invitado sin querer queriendo al espectro de luz. Color violeta, color dorado, color café, colores que se forman en vuestra piel. Mientras volteo con cualquier pretexto para admirar.

País de uniformes. País de recesos cortos. País que terminaba en verano.

Mira que coordinas las coordenadas. ¡Mira allá, un punto cardinal en donde se encuentra vuestra mirada con la mía! Y no exagero, aunque, debo reconocerlo, que he exagerado la mitología de los labios tuyos.

Cuenta un cuento, por favor. Serás cuenta-cuentos en mis fantasías más lúcidas. Uno que se construya de momentos, y cada uno de esos momentos que se construya de la estancia de los labios de un chico sobre los labios de una chica. Será tu cuento, será el tuyo. Será mi historia favorita.

¿Quisieras?


De: Anónimo"

De Anónimo, que quisiera ser yo. Para Annabelle, quien, quisiera, fueras tú.

lunes, 25 de marzo de 2013

~Sopas~

Me han recetado hace poco gotas que a mis ojos salpicaré. Ni se puede así, ni se puede; pero es el achaque de la temporada y el párpado debe abrirse en algún momento. Y es ahorita lo que pasa. Porque después pasa que al tío Luis se le olvida el alzheimer y le llora a la tía Carmen, tratando de mantener la temperatura que alguna vez mantuvo su cuerpo caliente. Y es que no se olvida, la muerte no se puede olvidar... ni tampoco el amor.
Ni el Enter ni la barra espaciadora la han revivido. Las flores del comedor lo anunciaron y nadie lo notó. No importaría; de todos modos, de ningún modo; ya se encontraba despedida.

No le han dicho a Luis que la abuela Conchita (su hermana) ya descansó. No me imagino cómo sería, pero murió en el calor de Lázaro Cárdenas. Fue en Febrero y no festejé mi cumpleaños. No me dieron dinero por mis 19 que pudiera haber intercambiado por flores. Ella me dio canciones que no conocía, me dio un sobrino, hijo de mi prima, nieta de ella. Una receta de sopa que ya no recuerdo. Una receta de sopa que ya no recuerdo. Una receta de sopa que apenas recuerdo.

domingo, 17 de marzo de 2013

"Nèctar"

Es cuando dices, "Si fuera una fruta, sería una ya podrida".

La conocí. La conocí un día de 366. Era, de hecho, el día, las circunstancias, el momento de alguien más con ella. Terminé caminando hacia algún lado después de verlos juntos, pensando "Bien podría amarla, podríamos salir solos o acompañados, y ser el alma de la conversación con el relato de nuestros momentos juntos".

Una vez caminamos juntos. A mis 19 años no he aprendido a hacer 2 cosas al mismo tiempo. Terminó aburriéndose de la caminata silenciosa. Terminó apresurándose por irse. "Bien podría conocer a sus padres y tratar de aparentar ser un caballero", pensé.

Alguna otra ocasión la invité a girar con los brazos extendidos y asemejar a los aviones. ¿Es cierto que las mujeres buscan al macho por instinto? Bueno, pues esta coreografía de aeroplano no me dejaría muy bien parado junto a esta suposición, aún agregándole mi barba y mis torneados brazos (o no).

Que me veas haciendo tarea. ¿El diseño gráfico es interesante? Que te burles, tal vez. Que te ayude mientras repasas las guías que te dejaron. Te podría preguntar como en uno de esos programas de concurso. Nunca perderías. Y tal vez verías de un modo distinto los cincos en color rojo en la parte superior de la hoja de tu examen.

La podría conocer siempre. Todos los días.

A veces a las frutas les pasa que se pudren. Lo mismo pasa con las flores, que se marchitan y se regresan con las otras flores. Las frutas se quedan solas, hasta que después de una mordida se le nota que su tiempo ya fue, y que las flores aún secas pueden llegar arrastradas por el viento hasta la mano de un paseante, que las guarda en la funda de su celular como primer encuentro con el destino. Cuidando una camelina seca porque te recuerda que alguien piensa que si fueras una fruta, serías una ya podrida.

-Ricardo Arreola Partida

miércoles, 13 de febrero de 2013

~Altas~

No aprendí a despedirme,
y ¿quién quiere hacerlo?
Miren que fueron altas.
Miren que me hubo algo
flotando en el aire cuando se fueron.
Miren, que en el atlas las encuentro
con el nombre de "noctilucas".

Lágrimas mismas, mías y de diferente sabor.
Letras quizás, sin entintar.
Un canto, y unos cuantos más.
Nudos alrededor, nudo par.
Paso 1: Morriña.
Paso 2: Recurdo.
Paso 3: Guardarlo.
Y paso último, no lo recuerdo.

Miren que la costumbre me acostumbró
a la lejanía.
Miren que hoy las tengo en corazón-cercanía.
Miren que fueron altas.
Miren que en el atlas las encuntro
con el nombre de "noctilucas".


-Ricardo Arreola Partida (a Luz Hernández y Concepción Ortíz RIP)

miércoles, 6 de febrero de 2013

~Agujeros~

Cuando las manecillas llevan años de ventaja sobre ti, y sólo apenas te has dado cuenta. Somos lo que se podría llamar maratonistas (y no de los buenos, he de aclarar). Apenas empiezo a sentir la necesidad de un trago de agua, pero al tomar el vaso veo que mi mano se ve diferente de lo que recordaba. ¿Esta es mi mano? ¿La que te tomaba a los diez y tantos años? ¿La que cargaba tus libros y libretas a la escuela? Vaya que sin tu mano y sin tus tiempos se ve diferente. ¡Apresuremos el paso que nos alcanzan!
Yo me prometí no prometerte nada nunca. Entre palabras nos olvidamos fácil y así es como diluimos nuestras inseguridades. Entre tanto formular palabras nos da dolor de caballo. Entre palabristas no soy de los mejores, y entonces te quedas con el cuerpo sigiloso y el espíritu silencioso. Si fuera tú, no lo pensaría demasiado; escapar a la realidad  que entretiene y olvidar lo sentimental. Entró una piedra en mi tenis. He de detenerme un instante; ya te acercas. Estás a punto de rebasarme.
Cuando las manecillas llevan años de ventaja, y la tecnología desplaza las manecillas. Mis adentros, nuestros "nosotros" ya no valen 3 pesos; ya comprendí la palabra "rezago". Gluglú de saliva. Me pongo nervioso y trago saliva cuando los demás competidores pasan junto a mí, temeroso de no recuperar mi lugar en el maratón. Y cuando me rebasas... Ya no soy de materia, y me pregunto si alguna vez lo fui. Te llevas tus sonrisas que dejaste en mí. Te llevas tus tiempos que compartiste conmigo alguna vez. Te llevas todo lo que creía verdadero y puro hacia la meta; hacia el primer lugar.
Me quedo y descalifico mi capacidad. Gluglú de terror al no saber cómo recuperarte. Me quedo agujerado, ¿por qué te llevas tu recuerdo que era mío y fue todo en lo que creí alguna vez? Me quedo parado, y entre los agujeros de mi cuerpo alcanza a pasar una ligera brisa.

viernes, 1 de febrero de 2013

~Saliendo barba encanta~

"...Si algo sale mal, saldrán las historias entonadas, formadas unas y cuántas; formadas en deforme ocasión. Si sale bien, pues, qué va, mañana podríamos necesitar de un par más de tazas de café y  dormir con los ojos cerrados hasta 12 horas para llorar sólo 3. Para, tal vez, estar juntos. No temer cuando salir 5 minutos tarde, o cuando se duermen más de 15. Un día de 36 horas..."

El entorno al rededor me pareció frágil y desvaneciente cuando leí lo que Jorge Grizdley había escrito en una clase de portador de hojas de papel en cuya portada se podía leer una etiqueta con la palabra "libreta" escrita con tinta china. No daba crédito a sus invenciones.
Si Jorge no había contestado llamadas o mensajes en los últimos 13 meses habrá sido por esta obsesión de tener un día con 36 horas, o al menos esa era mi conjetura. Después de 13 meses vine a buscarlo, hoy, 5 de Enero porque me encontraba inquieta. Quería saber si seguíamos teniendo una relación sentimental o si debía volver a aceptar los cócteles que algunos hombres barbudos me invitaban en los bares.
Él siempre me había parecido atractivo, y más cuando se encerraba en su casa algunos días para después salir a luz del día con ojeras y sin bañar, para acompañarme por un café. Creí que lo nuestro funcionaba correctamente, como reloj suizo, y que sería para siempre. Pero, si me pongo a pensar, ha pasado mucho tiempo sin que sepa de él, después de todo ¡13 meses! es una eternidad para muchos. 13 meses, cada uno con 18 días, cada día con 48 horas, cada hora con 19 minutos, y cada minuto con 444 segundos, y no he sabido de él en este tiempo. Recordé las matemáticas que utilizaba hace algunos años mientras abría las cortinas de la sala de estar de su residencia, vi que sobre el sofá verde en el que siempre se sentaba a leer yacía un calendario un poco extraño, había un mes llamado Octubre y cada mes tenía alrededor de 30 días. "Jorge debe estar más loco de lo que pensé", pensé. Me fui tan rápido como pude. Le dejé una nota que decía "Llámame en Octubre, besos, Laila Lin", tal vez como una pequeña broma coqueta. Salí y fui de regreso a mi casa, ahí me vestí con un vestido lila, calcé tacones y maquillé mis labios y párpados. "¿En qué bar probaré suerte esta noche?"



Ricardo Arreola Partida