viernes, 17 de mayo de 2013

"Dos mil nueve" (Los Planes)

Decían ya que de sus brackets salían
fanfarrias. Era por eso que todos mirándola
permanecíamos.
No era bonita.
Justo hoy me pidió la hora,
juro que pude escuchar un sonoro
"chan, chan, chan" de fondo.
Y se la di y se retiró,
y me quedé mirándola mientras
canturreaba sus pasos.

No pasaba nada nunca
pero pasaba que me fascinó su
conocimiento de Poe.
Seguía sin pasar nada.

Pasó que se me enchuecaban
poco a poco los dientes.
"Mira nada más, y yo que te
quitaba en un santiamén en chupón
que tu padre te acercaba para callarte.
Vas a necesitar brackets,
o mínimo una buena bofetada para enderezártelos"
decía mi madre.

Una semana en el colegio
y todos me habían preguntado por la
dentadura nueva, ya saben,
por la de fierro.
Todos menos ella.
"¿Así que, tú tampoco puedes comer manzanas?"
Pff, eso sería un fiasco.

Un día, un día de esos que hay
a veces en las semanas
me tentó,
y no hubo más que la siguiente frase a sus oídos
"Así que ya te acostumbraste a los brackets, ¿cierto?
Yo he tenido un par de problemillas con ellos... ¿yo? un nueve en historia"
La frase, hasta la palabra "ellos" iba dirigida a ella, la segunda parte, desde "¿yo?"
hasta su terminación, pues, era la contestación
a Miguel, me preguntó sobre mi más alta calificación ese parcial.
Noté la ridiculez de aquella frase y temí lo peor.
Su apenas audible risa fue reconfortante.
Su partida con sus libros en mano, no tanto.

Saliendo del colegio, camino a mi casa,
 noté cómo pasaba de acera en acera como
un koala.
Ya saben, lento.
Es que mis pensamientos iban muy rápido.
Y pasó lo que le pasaría a un koala
pasando lentamente de una acera a otra.
Yo recuerdo que me desperté en algún
hospital.
Me dijeron que me despertara, porque no estaba
en un hospital sino en la enfermería
de la escuela.
Resulta que no fue tan grave.
"Creo que no le pasó nada a tus brackets
ni a ti, o al menos no con gran gravedad...
¿un café el viernes?"
Rápidamente me paré,
miré hacia la puerta y era ella,
con sonrisa apenas visible,
clara como la noche apacible,
tan profunda su voz como las raíces,
no podía contestar con un simple "sí" puesto
significaría demostrar sólo la punta del iceberg;
primavera en mis ojos,
en mis latidos,
me siento más vivo que nunca...
"¿Qué tal mejor ahora?
Mis brackets se mueren por tus brackets".


-Ricardo Arreola Partida