Eres la que lee entre tiempos caídos, entre mis latidos, entre cientos de pestañas que barren el paisaje al cerrar los párpados y al abrirlos. Y quien quiera que seas hoy, un árbol, una sirena, o incluso un personaje de esos que saldrían en alguna película de enfermos mentales como Shutter Island o The Secret Window, seguirás siendo...
Hoy, debido al terrible incidente que tuvo algún sistema de mensajería instantánea, es debido recordar el papel y su respectiva tinta. De caligrafías he aprendido absolutamente nada, y qué decir del mundo y todo lo que existe en él, pero haré un esfuerzo y trataré de hacer legibles las sensaciones que experimenta el horizonte en vuestra presencia. Aquí, un listado de lo que me ha dicho él mismo (el horizonte) quisiera poder decirle.
1) Que hasta ahora supo que las gotas de luna podían ser capaces de actuar cual ojos. Las gotas de luna que tienes por pupilas están leyendo ahora mismo este renglón, el mismo que cruza tajante la hoja que ahora estás sosteniendo con manos de algodón.
2) Que entre todos los tiempos del mundo, en los huecos laterales de tu sonrisa se detiene aquel que existe en las canciones de las nubes. En los huequitos de vuestra sonrisa, se detiene el tiempo.
3) Es libertad la que hay en la realización de cada uno de tus cabellos.
4) Que, según dicen, la pisada de tus actos llegan hasta el núcleo terrestre, pero más importante, hasta la esperanza de la humanidad.
5) Y las grietas del concreto por el que pasas ruegan tu caricia.
6) Que los libros y sus letras sueñan cuando se posan en tus manos; sueñan con poder vivir las aventuras que impregnadas tienen y que al momento de llegar al "Fin" tú sigas ahí, sosteniéndolos con ternura.
7) Y suenas a lluvia de pintura sobre un lienzo que forma el arte y el existir.
8) Que bailas teniendo la luz como único escenario y al viento como único compás a seguir.
9) Que eres el misterio y la respuesta, que eres la copa y el vino, un bocado de algún postre y también una bocanada de agua salada.
10) Y recitas el poema más bello con sólo inhalar y exhalar porciones de aire.
Y el horizonte también sabe que debe dejar de verte e ilusionarse, porque no podrá tenerte en sus mañanas y en sus anocheceres. Debe dar paso al equinoccio de invierno y rezar porque éste pueda reflejarse en tus pupilas cafés, y cuidarlas. Y quien quiera que seas hoy, mar, crítica de cine, o escritora de cielos, siempre seguirás siendo la remitente de las nubes, la dirección a donde giran los girasoles, el valor de un fugaz momento... tú misma.
1) Que hasta ahora supo que las gotas de luna podían ser capaces de actuar cual ojos. Las gotas de luna que tienes por pupilas están leyendo ahora mismo este renglón, el mismo que cruza tajante la hoja que ahora estás sosteniendo con manos de algodón.
2) Que entre todos los tiempos del mundo, en los huecos laterales de tu sonrisa se detiene aquel que existe en las canciones de las nubes. En los huequitos de vuestra sonrisa, se detiene el tiempo.
3) Es libertad la que hay en la realización de cada uno de tus cabellos.
4) Que, según dicen, la pisada de tus actos llegan hasta el núcleo terrestre, pero más importante, hasta la esperanza de la humanidad.
5) Y las grietas del concreto por el que pasas ruegan tu caricia.
6) Que los libros y sus letras sueñan cuando se posan en tus manos; sueñan con poder vivir las aventuras que impregnadas tienen y que al momento de llegar al "Fin" tú sigas ahí, sosteniéndolos con ternura.
7) Y suenas a lluvia de pintura sobre un lienzo que forma el arte y el existir.
8) Que bailas teniendo la luz como único escenario y al viento como único compás a seguir.
9) Que eres el misterio y la respuesta, que eres la copa y el vino, un bocado de algún postre y también una bocanada de agua salada.
10) Y recitas el poema más bello con sólo inhalar y exhalar porciones de aire.
Y el horizonte también sabe que debe dejar de verte e ilusionarse, porque no podrá tenerte en sus mañanas y en sus anocheceres. Debe dar paso al equinoccio de invierno y rezar porque éste pueda reflejarse en tus pupilas cafés, y cuidarlas. Y quien quiera que seas hoy, mar, crítica de cine, o escritora de cielos, siempre seguirás siendo la remitente de las nubes, la dirección a donde giran los girasoles, el valor de un fugaz momento... tú misma.
-Ricardo Arreola Partida.