Hubo interés, dicen algunos,
en la colocación de un corazón bombeante
y de proporciones (relativamente) pequeñas
(pues debía estar acorde a su estatura);
uno que sí sirviera
(pues el suyo fue fallido y eso
puede reiterarlo la historia).
Y lo que le cupo, a duras penas,
fue la versión incompleta de lo que se conocía
como un poeta perdido.
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