Alado de superfluas corrientes,
avenidas del néctar trasladado.
En las manos,
en la vista, semillas próximas verdes
que en el aire han quedado.
Cuando te habla un colibrí,
aquel viajero del viento que en
pinturas recuerda,
la lógica inmune de la naturaleza,
de expansión, hambre..
Siéntete retoño, y próximo
a la boca de tu hogar,
siente
el cielo y su tono.
A sus alas, una armadura armar..
Cuando cante la rama quebrada,
y llore el tronco su pérdida..
Escucha
El canto, no el sollozo
ese débil extracto de vida..
Sobre el aire, y debajo,
hay más aire, buscando gotas de
almas
sobre valientes flores, y también debajo.
Supervivencia latente.
Cuando te habla un colibrí,
aquel amigo, de voz honesta.
Despídete
que serás uno, si abrir
las alas atreves. Y dejar atrás,
la naturaleza turbia.. sangrienta.
~Ricardo Arreola Partida~