Fecha con éxtasis en soledad,
fecha esperada..
Angustiosas son las horas
previas a su llegada.
Helado de miradas vacías,
y fuego en el llanto,
recuerda, hace unas semanas hacías,
tu vida con papel blanco.
Hoy, y a pocos instantes,
del ridículo artificial
ideal de humanizantes
actos "falsos", sin ritual.
En busca de un héroe,
que llegue a zig-zaguear
a lo largo de el oeste..
un suspiro.. evitar.
Precaución, casos de corazones
robados
han habido por aquí y por allá..
Pues los febreros jugando,
sin descaro, aquí están.
~Ricardo Arreola~
Envidioso de las personas normales. Es correcto el café con leche, escribir desde el corazón, y la vista analítica de algún paisaje o algunas pupilas cafés.
miércoles, 21 de julio de 2010
~Nosotros, los perdidos~
Se siente sin rumbo
vivir sin el tuyo,
como el romance, medio borrado
y como el amor, un poco perdido.
Te veo, astral, y me encuentro,
por instantes, por un momento.
Y aunque al verte sigo roto,
y aún en pedazos.. me enamoro.
Caminando a su lado,
buscando el alma.. de oro,
es evidente el gran fulgor,
de encontrarte natural.. mi amor.
Se enciende en tus ojos.. el rumbo
hiriente.. se enciende decoloro,
mi camino, es tu sombra..
por fin conozco el mundo.. asombroso.
No sangro, no extraño, no huyo..
Porque estamos perdidos,
estamos perdidos,
pero muy cerca tuyo.
~Ricardo Arreola~
vivir sin el tuyo,
como el romance, medio borrado
y como el amor, un poco perdido.
Te veo, astral, y me encuentro,
por instantes, por un momento.
Y aunque al verte sigo roto,
y aún en pedazos.. me enamoro.
Caminando a su lado,
buscando el alma.. de oro,
es evidente el gran fulgor,
de encontrarte natural.. mi amor.
Se enciende en tus ojos.. el rumbo
hiriente.. se enciende decoloro,
mi camino, es tu sombra..
por fin conozco el mundo.. asombroso.
No sangro, no extraño, no huyo..
Porque estamos perdidos,
estamos perdidos,
pero muy cerca tuyo.
~Ricardo Arreola~
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Ricardo Arreola
martes, 6 de julio de 2010
~Tengo una bomba de tiempo y no dudaré en usarla (parte 1)~
"Tengo una bomba de tiempo y no dudaré en usarla. Poder volver a verla significaría...". Con estas palabras nuestro gran amigo que desde la infancia tenemos dejó en claro que no debimos dejar pasar sus tantas intrépidas e incoherentes confesiones, y debimos más bien, tomarlo en serio desde el principio. Los que vimos aquella escena habíamos decidido no ver las anteriores escenas de nuestro amigo. Lo cegamos porque era el más sano de todos. Creo que para tener algo de atención hay que estar algo locos. Y al ver aquel rostro sudando fatalidad, inhalando y exhalando en seriedad, despeinado y con la mirada como suplicando en silencio, recordé el primer día que lo vi, sobre el pasto del parque del vecindario y exclamando su brazo roto a quién sabe quién, inocente y... pues sobre todo fabuloso desconocedor del mundo. Temí un poco por el hombre que veía ahora frente a mí. Pero apenas un par de segundos después supe que no debía de temer, porque el hombre que tenía frente a mí seguía siendo el niño que nunca comió una luneta de otro color que no fuera rojo, licenciado en recolección de lombrices y mi mejor amigo.
Había cambiado un poco, porque los frenos del carro de Valeria lo habían dejado sin el sonido de la risa y la compañía de la mujer junto con la que soñaba siempre que estaba despierto. Recuerdo que trataron de calmarlo y que recapacitara con frases como "por favor, piénsalo 2 veces", "amigo, no lo hagas" o "ven, tranquilízate, todo va a estar bien", pero yo fui el único que lo apoyó. Nunca lo había visto tan decidido. Y aunque siempre fue un niño bastante llorón, incluso hasta la adolescencia y un poco menos en la adultez, nunca había visto las lágrimas que soltó aquel día, las lágrimas que me dijeron que iba a estar bien, que se despedía nada más por un ratito y que nos iba a guardar un lugar junto a él en cualquier dirección que se fuera. No dio lugar para despedidas y presionó el botón rojo de su llamada "bomba", despidiéndose inocentemente como alguien que nunca quiso conocer mucho el mundo, pero que lo conoció mejor nadie. Fue a visitar a Valeria, y según nos dijo, a despedirse también de ella. Tenía preparado un poema, aunque él nunca fue bueno escribiendo, y un diccionario español-francés porque ella siempre había querido ir a Francia. Supimos que en nuestros corazones lo encontraríamos siempre el día que se dio cuenta que se había enamorado de Valeria, un día como hoy de hace 12 años, un 19 de marzo.
Había cambiado un poco, porque los frenos del carro de Valeria lo habían dejado sin el sonido de la risa y la compañía de la mujer junto con la que soñaba siempre que estaba despierto. Recuerdo que trataron de calmarlo y que recapacitara con frases como "por favor, piénsalo 2 veces", "amigo, no lo hagas" o "ven, tranquilízate, todo va a estar bien", pero yo fui el único que lo apoyó. Nunca lo había visto tan decidido. Y aunque siempre fue un niño bastante llorón, incluso hasta la adolescencia y un poco menos en la adultez, nunca había visto las lágrimas que soltó aquel día, las lágrimas que me dijeron que iba a estar bien, que se despedía nada más por un ratito y que nos iba a guardar un lugar junto a él en cualquier dirección que se fuera. No dio lugar para despedidas y presionó el botón rojo de su llamada "bomba", despidiéndose inocentemente como alguien que nunca quiso conocer mucho el mundo, pero que lo conoció mejor nadie. Fue a visitar a Valeria, y según nos dijo, a despedirse también de ella. Tenía preparado un poema, aunque él nunca fue bueno escribiendo, y un diccionario español-francés porque ella siempre había querido ir a Francia. Supimos que en nuestros corazones lo encontraríamos siempre el día que se dio cuenta que se había enamorado de Valeria, un día como hoy de hace 12 años, un 19 de marzo.
"...significaría poder volverme a sentir vivo, para entonces poder regalarle un poco de mi vida y decirle que respirando o sin respirar siempre estaremos juntos".
~Ricardo Arreola~
~La lluvia a lo lejos es borrosa, como tu imagen~
Raspando tierra con mis pasos
guío el camino que me guía
y que no sé a dónde lleva..
Empiezan a juntarse nubes,
y deciden que es un buen diluvio,
de huir, la manera.
Tiembla el todo, la escrita naturaleza,
El agua borra trazos,
pero la lluvia los maximiza.
Sigo este camino, que me parece conocido.
tal vez lo ví en un sueño, tal vez lo ví en un libro.
Ruge el sobrio cielo,
"¡Liquídame!" y se abren los estampados recuerdos.
Y entonces,
doy la vuelta y regreso por el lagrimeado camino,
Que tiene un solo dueño, pero que nunca es el mismo.
~Ricardo Arreola~
guío el camino que me guía
y que no sé a dónde lleva..
Empiezan a juntarse nubes,
y deciden que es un buen diluvio,
de huir, la manera.
Tiembla el todo, la escrita naturaleza,
El agua borra trazos,
pero la lluvia los maximiza.
Sigo este camino, que me parece conocido.
tal vez lo ví en un sueño, tal vez lo ví en un libro.
Ruge el sobrio cielo,
"¡Liquídame!" y se abren los estampados recuerdos.
Y entonces,
doy la vuelta y regreso por el lagrimeado camino,
Que tiene un solo dueño, pero que nunca es el mismo.
~Ricardo Arreola~
~Amor Celular~
Te tengo corriendo por mis venas,
como sangre,
por mis arterias..
Te tengo en cada partícula que inhalo,
es como si en mis pulmones,
tú vivieras.
Te tengo en mis pupilas,
es como si en cada bello paisaje
te pasearas.
Te tengo en mi corazón,
pero suena inevitable que un día
tú, lo abandonaras.
~Ricardo Arreola~
como sangre,
por mis arterias..
Te tengo en cada partícula que inhalo,
es como si en mis pulmones,
tú vivieras.
Te tengo en mis pupilas,
es como si en cada bello paisaje
te pasearas.
Te tengo en mi corazón,
pero suena inevitable que un día
tú, lo abandonaras.
~Ricardo Arreola~
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te tengo
~Cada que huímos~
El cielo llega de adentro.
Se siente surgiendo.
Como un baile de esperanza,
enmarca el infinito.
Pero el infinito no enmarca
ni en sus pupilas, ni en sus modos,
su vida.. ¡la que cuido!
..Cada que huímos.
Su respiración es mi himno.
Es un canto interno,
con destellos universales, que canto,
incitando el escape, casi huyendo.
En sus ventanas al alma, busco,
escencia para mi alma, salvación.
Cada que huímos.
Escape, sus manos, su voz.
El alma canta, y rompe mi esternón
..Cada que los 2 huímos.
~Ricardo Arreola~
Se siente surgiendo.
Como un baile de esperanza,
enmarca el infinito.
Pero el infinito no enmarca
ni en sus pupilas, ni en sus modos,
su vida.. ¡la que cuido!
..Cada que huímos.
Su respiración es mi himno.
Es un canto interno,
con destellos universales, que canto,
incitando el escape, casi huyendo.
En sus ventanas al alma, busco,
escencia para mi alma, salvación.
Cada que huímos.
Escape, sus manos, su voz.
El alma canta, y rompe mi esternón
..Cada que los 2 huímos.
~Ricardo Arreola~
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Ricardo Arreola
~Mi poco conocimiento~
Poco sé, si no sé nada,
poco me hace felíz.
Pon mi corazón en un vaso con agua,
y junto a tu cama antes de irte a dormir.
Poco conozco de éste mundo,
y no sé si quiero conocer.
Seca mi ahogada sombra,
para ya nunca perecer.
Poco me resulta claro,
poco es en verdad así.
Sal por tu puerta café de ébano,
y sácalo contigo por ahí.
Poco sé que disfrutas,
sólo sé del atardecer.
Paseando en un parque muy cerquita,
recuerda amarlo y dejarlo envejecer..
Poco sé, si no sé nada,
poco me hace felíz.
Pon mi corazón en un vaso con agua,
y déjalo ahí, junto a tí, antes de morir.
~Ricardo Arreola~
poco me hace felíz.
Pon mi corazón en un vaso con agua,
y junto a tu cama antes de irte a dormir.
Poco conozco de éste mundo,
y no sé si quiero conocer.
Seca mi ahogada sombra,
para ya nunca perecer.
Poco me resulta claro,
poco es en verdad así.
Sal por tu puerta café de ébano,
y sácalo contigo por ahí.
Poco sé que disfrutas,
sólo sé del atardecer.
Paseando en un parque muy cerquita,
recuerda amarlo y dejarlo envejecer..
Poco sé, si no sé nada,
poco me hace felíz.
Pon mi corazón en un vaso con agua,
y déjalo ahí, junto a tí, antes de morir.
~Ricardo Arreola~
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Ricardo Arreola
~El día que el mañana todavia no conoce~
Se presenta ante nosotros
el día que siempre estuvimos esperando,
el momento que estuvimos aguardando.
Se escucha sólo el sonido ambiente,
con las luciérnagas como nuestros faros,
y con algunas flores marchitas sobre el pasto,
y solo quiero tomar tu mano y mirarte.
Tus ojos iluminan la luna,
tus labios refugian al sol,
tu sonrisa enciende nuestras heridas,
y tu voz, vuelve a la vida mi corazón.
Y recae entre las frágiles ramas de los árboles
la luz de luna,
que se posa en tu cabello infinito,
y sobre nuestros corazones expuestos,
ahora marchitos.
~Ricardo Arreola~
el día que siempre estuvimos esperando,
el momento que estuvimos aguardando.
Se escucha sólo el sonido ambiente,
con las luciérnagas como nuestros faros,
y con algunas flores marchitas sobre el pasto,
y solo quiero tomar tu mano y mirarte.
Tus ojos iluminan la luna,
tus labios refugian al sol,
tu sonrisa enciende nuestras heridas,
y tu voz, vuelve a la vida mi corazón.
Y recae entre las frágiles ramas de los árboles
la luz de luna,
que se posa en tu cabello infinito,
y sobre nuestros corazones expuestos,
ahora marchitos.
~Ricardo Arreola~
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