Se presenta ante nosotros
el día que siempre estuvimos esperando,
el momento que estuvimos aguardando.
Se escucha sólo el sonido ambiente,
con las luciérnagas como nuestros faros,
y con algunas flores marchitas sobre el pasto,
y solo quiero tomar tu mano y mirarte.
Tus ojos iluminan la luna,
tus labios refugian al sol,
tu sonrisa enciende nuestras heridas,
y tu voz, vuelve a la vida mi corazón.
Y recae entre las frágiles ramas de los árboles
la luz de luna,
que se posa en tu cabello infinito,
y sobre nuestros corazones expuestos,
ahora marchitos.
~Ricardo Arreola~
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