El cielo llega de adentro.
Se siente surgiendo.
Como un baile de esperanza,
enmarca el infinito.
Pero el infinito no enmarca
ni en sus pupilas, ni en sus modos,
su vida.. ¡la que cuido!
..Cada que huímos.
Su respiración es mi himno.
Es un canto interno,
con destellos universales, que canto,
incitando el escape, casi huyendo.
En sus ventanas al alma, busco,
escencia para mi alma, salvación.
Cada que huímos.
Escape, sus manos, su voz.
El alma canta, y rompe mi esternón
..Cada que los 2 huímos.
~Ricardo Arreola~
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