sábado, 24 de noviembre de 2012

~Sobre las invenciones magníficas de hace algún tiempo más sencillo~

Si puedes imaginar un tiempo, una caricia y un secreto, bórralo de tu memoria para tener acceso a estas letras. Y ahora que te has dicho que lo has borrado (aunque en verdad no lo hayas hecho, ni intentado siquiera) te doy la bienvenida al taller de invenciones magníficas de la calle Nimbus, aquella empedrada que baja y sube por una colina de lo más común. Una taza de té sobre un mantel blanco, que a su vez está sobre una mesa de madera, aguarda tu arribo.

"No eres el primer foráneo en venir hasta mi taller". Volteas rápidamente al lugar donde según tu instinto surgen estas palabras, y ya has conocido al profesor C.H. Aplin. "De los cientos de aparatos y curiosidades manufacturados aquí, a las personas sólo les interesa uno. Uno de los primeritos. Debo confesar que al principio me pareció inútil; creí que no funcionaba. Ahora cuéntame tu historia, y yo deliberaré entre darte las gracias por venir y permitir que uses el artefacto. Adelante, no tengo todo el día". 

Ricardo, ahora es cuando dices "La vi el otro día caminando. En mi pueblo puedes encontrarte a la misma persona 10 veces el mismo día y yo sólo la he visto 2 veces. ¿Sí será local? ¿De dónde es? La besé con la mirada el primer día que la vi y ella no me devolvió el beso. Siento que no existo, ahora es cuando lo siento más. De los 18 años que no he existido, éste, es el primero en el que desearía hacerlo. Quiero que me mire y sonría alguna vez. Hermoso espectáculo sería, de eso estoy más seguro que de la funcionalidad de su aparato, pero me dijeron que funcionaba, es algo así como una leyenda urbana de donde yo vengo. Pareciera que cada que la veo tiene un lunar nuevo, otra mirada, otra sonrisa, un nuevo pelo en alguna de sus cejas o que alguno de sus cabellos, sólo uno, cambió de color. No sé cómo explicárselo, profesor. Siempre cambia, siempre es nueva para mí, siempre me sorprende. Déjeme usar su máquina para que pueda ser mía, se la devolveré lo antes posible".
Aplin, procede a ver las manecillas de su reloj colgante. Se levanta de la silla, contesta que ha escuchado muchas historias así. Que las mujeres pueden causar esa misma situación en cualquier hombre. Que no permitirá que uses su invento, el A.M.O.R.
Ricardo, ahora es cuando esperas a que el profesor crea que te has ido de su taller. Ahora es cuando robas su invento. No te darás por vencido, porque sabes que lo quieres, porque sabes que la quieres, ahora lo buscarás.

Y en plena búsqueda realiza tu mente un cuestionamiento "¿Qué estoy haciendo?". Ya ni sabes lo que haces. Está oscuro aquel taller y la pequeña flama de tu encendedor no logra iluminar todo lo que quieres ver. No puedes encontrar el artefacto, y tal vez no puedes encontrarlo porque no eres un ladronzuelo. En tu vida sólo habías realizado una búsqueda en 2 ocasiones. Buscar por monedas en tu bolsillo para pagar el transporte hasta la calle Nimbus, y buscar un libro favorito. Diste la vuelta resignado,dispuesto a regresar a casa, y en aquel simple movimiento tiraste una caja llena de utensilios dignos de un fabricante empedernido; cuerdas de reloj, tornillos, pequeñas poleas, tuercas y hasta algunas placas metálicas cayeron al suelo. A los no sé cuántos segundos la lámpara de la habitación se encendió, y volteaste a la puerta que se abría. Era aquella chica que habías visto en sólo 2 ocasiones; era hija de el profesor. 
-"Eres... eres aquel chico... el del pueblo de más allá de las colinas nevadas. Te he visto antes. ¿Qué haces aquí? ¿Buscas a mi padre?"- ella te reconoció, Ricardo, ¿cómo pudo hacerlo? ya no creías ni en el tiempo, ni en el espacio, ni en el noticiero de las 6. 
-"¿Cómo me reconoces? Sí vivo donde tú dices, y no, no busco a tu padre, ya hablé con él hace algunas horas. Vine a pedirle... uno de sus artefactos prestado. Disculpa, ya me iba, nunca tuve la intención de robar, créeme. Quería... quería usarla contigo". Viste cómo ella rió quedo. Sonrió y te vio...
-"Te creo. Pero no importa, de todos modos la máquina no está aquí. Yo la tomé y mi padre aún no lo sabe... La usé hace algunas días que te vi en tu pueblo. Tenía curiosidad por conocerte. Al parecer los 2 tuvimos la misma idea. ¿Crees en el destino? Porque también hay un aparato para borrar memorias..."
-"¿La usaste conmigo cuando me viste hace algunos días? Pensaba que nunca me habías visto. En fin, la máquina no funcionó, porque el corazón había funcionado desde antes. Desde hace más que "algunos días" que te tengo en mi pensamiento. Y no es necesario el artefacto para borrar memorias, cuando te veo me olvido de todo, siempre me pareces diferente, siempre logras sorprenderme."-te acercaste a ella, pisando todo lo que había caído en el suelo, sin apartar la mirada de su mirada.-"Ni es necesario que me preguntes si creo en el destino. Como así no era necesaria una máquina para poder verte sonriéndome, ni para poder besarte toda una vida".

-Ricardo Arreola Partida

jueves, 22 de noviembre de 2012

~Breve existencia de una mariposa sin alas (Existir)~

Tus parpadeos, mi atención abanican.
Y sólo concentrarme en tus parpadeos
que soplan sin rumbo, y en faz
de mis mareos,
los que tú provocas.

Ya contamos hasta el dos mil doce,
y de números, el que abuse,
en tus cabellos, uno a uno,
en vida entretenerse.

En tus sienes,
escrita tienes la sentencia nuestra
de nuestras vidas.
Que el amor no existe, sino en palabra.

Que no existo cuando contigo veo
el trigo moverse en una pintura de Van Gogh.
Que no existo cuando contigo existo
al final, del comienzo, dela mitad
de un siglo.

Que no existes cuando logro poco
asomar tu dentadura perlada.
Que no existes cuando conmigo sueñas,
si es que sueñas con un servidor,
y servir no existe, ni el sueño,
ni de tu chocolate el vapor.

Ni respiramos, ni escribo,
ni escribes, ni te quiero,
mucho menos me quieres,
porque no existimos
ni podemos estar,
si lo llamamos a...

-Ricardo Arreola Partida

miércoles, 21 de noviembre de 2012

~El mundo en un tic toc de tu piel~

Tus labios, como cubrebocas uso,
evito resfriados y evito
alejarme de ellos.
Cubres y te tengo.
Si es cierto que no sé cuántas
reacciones químicas suceden
ahorita mismito en mi cuerpo,
más es cierto el espacio
de 2 miradas
entre vuestra boca
animada
y mi boca boquiabierta.

El mundo mío, en un tic toc de tu piel
mido.
Como un volumen reducido
o una cereza acostada,
en tus carreteras y en
tu espalda,
el mundo mío, en un tic toc de tu piel mido.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

~Seen her while being dry~

La vi estando seco
y entonces cancelé mis cascadas y ríos.
Me orillé al centro de sus rizos,
lloviznando por una de sus sonrisas.

La vi estando dormido
y cuando lo supe adorné de sus lunares
mi cama. Y salté de desde sus cejas
hasta aterrizar despierto.

La vi estando allá
y lo que alcancé a leer
fue que a ambos nos gustaba el desdén
del viento que venía de aquí.

La vi estando en una canción
y lo que canté ella no escuchó.
Y acordoné mis lienzos musicales
para comenzarla a tocar.

La vi siendo siempre.

La vi estando azul.
La vi estando roja.

La vi siendo ruido.

La vi estando seco,
y entonces cancelé mis cascadas y ríos.
Y salté desde sus cejas
hasta aterrizar despierto
en sus labios musicales.