La vi estando seco
y entonces cancelé mis cascadas y ríos.
Me orillé al centro de sus rizos,
lloviznando por una de sus sonrisas.
La vi estando dormido
y cuando lo supe adorné de sus lunares
mi cama. Y salté de desde sus cejas
hasta aterrizar despierto.
La vi estando allá
y lo que alcancé a leer
fue que a ambos nos gustaba el desdén
del viento que venía de aquí.
La vi estando en una canción
y lo que canté ella no escuchó.
Y acordoné mis lienzos musicales
para comenzarla a tocar.
La vi siendo siempre.
La vi estando azul.
La vi estando roja.
La vi siendo ruido.
La vi estando seco,
y entonces cancelé mis cascadas y ríos.
Y salté desde sus cejas
hasta aterrizar despierto
en sus labios musicales.
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