miércoles, 28 de marzo de 2012

"Persiguidores de sombras."

Era él alguien que tenía más discos de The Cure que metas en la vida. No era alto, no tenía un aspecto muy masculino, y cuando caminaba parecía que se iba de lado. En su rostro no se reflejaba ni el más mínimo interés en adaptarse a la vida monotonizada de quienes a su alrededor decían "vivir". No tenía ojos cafés. No tenía cabello largo, ni corto. Sus labios secos la mayoría de los días encerraban una sonrisa, tal vez, demasiado amable para compartirla con los globalizados pensamientos de la gran mayoría. Con sus zapatos desgastados normalmente apresuraba el paso persiguiendo las sombras de los árboles que, conforme rota la Tierra, su planeta natal, van girando y cambiando. Otro claro ejemplo de que en este mundo todo cambia, se transforma. Su lugar preferido siempre fue bajo la sombra de los sauces llorones. Justamente cuando iba persiguiendo la sombra de uno fue que se encontró con ella por primera vez...
Ahí, recostada en su silueta de amanecer casi perfecta, con unas gafas oscuras para el sol y con un rostro que utilizando todas sus capacidades descriptivas solo pudo describir como "indescriptiblemente bello" lo vio acercarse, indeciso. Indeciso, se acercó y vio cómo lo bello de su indescriptible rostro simplemente se maximizaba. Se recostó del lado contrario del sauce y trató de recordar la letra de una canción, cualquier canción de The Cure. Un ritual que tenía desde que su madre enfermó de cáncer que le daba tranquilidad y paz. La verdad es que sólo podía pensar en que al otro lado del rugoso tronco se encontraba ella. Hablaron. Sus voces congeniaron en una sinfonía que sólo pudo ser escuchada por el árbol que se elevaba en torno a ellos. Dichoso día en que los 2 se sintieron acompañados por primera vez desde hacía mucho tiempo. ¿Cómo sabes cuando sabes? Esta pregunta se cruzó por las mentes de los 2. Sí, ella, maravillosa y de inalcanzable procedencia gustaba de él. 
Indecisos y escépticos con respecto a las historias de amor, entrelazaron sus manos como por intuición. Como si toda su vida y todos sus actos simplemente ocurrieron para que ése día pudieran sentir la mano de alguien más tomar la suya con ningún temor y aferrarse a ella con todas sus inseguridades para volverlas insignificantes. El momento más asombroso de sus vidas. Se veían a los ojos y sonreían simplemente porque se sentía correcto. Nada les preocupaba.
Por la noche, cuando tuvieron que partir a sus respectivos domicilios, olvidaron decirse sus nombres. Para ellos no importaba a qué nombre venerar sino a qué persona compartir sus miedos y desdichas. Soltaron sus manos. Las yemas de los dedos también tuvieron su increíble historia al hacerlo. Los 2, ambos tarareando "Just like heaven" se alejaron poco a poco, sonriéndole a las luciérnagas y a la oscuridad, seguros de que algún día se volverían a encontrar, tal vez de nuevo bajo la custodia de otro sauce llorón o simplemente, de lo que para ellos era aún más apreciable y amado... en un recuerdo.

-Ricardo Arreola Partida.

martes, 27 de marzo de 2012

~Y si (2)~

Me fío del diccionario y confío en que el hubiera existe. ¿Acaso nunca han querido cambiar algo recurrente en su pensamiento y mejorarlo? Yo mismo, yo el de hoy, puedo decir que ayer, hubiera hecho muchas cosas de distinta manera. Y así comienza la breve historia de esta entrada...

Recordemos aquel 8 de noviembre. El retrato de ese día repetía estereotipos otoñales como hojas secas volando y tropezando, o viento casi uniforme desafiante del calor del sol chorreante. Una hoja en blanco para cualquier valeroso indeciso que sea visto "in fraganti" robando miradas. Suerte para mí que una valerosa indecisa aprovechó este día tan hermoso para escribir algunas lineas de verdades (o eso pienso) en una hoja de mi libreta roja con estampas de animales. ¡Ay de ésa hoja! ¡Ay de mi libreta! ¡Ay de aquel día, el más glorioso del ya olvidado 2011! ¡Ay de nosotros! Ay, de nosotros, los mismos de ayer, que podemos decir hoy hemos cambiado bastante...

Pierdo las tardes buscando en mis bolsillos explicaciones para algo que terminó al, simplemente, pegar los labios. Lo que es la ironía; nuestra arma más fuerte, lo que yo pensé se basaban las verdades escritas en varias hojas, en varios mensajes de texto, en algunas vibraciones de nuestras cuerdas bucales, nos terminó terminando. Las palabras, la charla, fue el cincel con el que escribimos el epitafio de nuestro casi romance.

Mis bolsillos tienen agujeros. La conclusión quedó pendiente. Ahora solamente somos ladrones de miradas de reojo y de silencios. Los días pasan y se vuelve evidente que ya no somos valerosos, puesto que ahora somos víctimas de nuestro propio crimen. Temerosos a las palabras antes dichas que pudieron nunca expirar. ¿Y si hubiera visto más películas románticas? Ya saben, en las cuales los hombres siempre luchan e imploran mediante guiones revisados 40 veces el amor de la mujeres. ¿Y si pudiera ser alguien más, alguien mejor? ¿Y si me hubieras querido con mis inseguridades estúpidas? ¿Y si en un rincón de Mercurio nos siguen esperando para ver un doble amanecer?

Dicen que es mejor haber tenido algo muy bueno y perderlo a nunca haberlo tenido... ¿Y si eso es solo un consuelo para los desamparados amantes que siguen buscando en los bolsillos una excusa?

viernes, 23 de marzo de 2012

~Sorpresa, admiración, gratitud, fascinación~

Hubo inspiración
el día anterior,
quise hacer algo que recordaras.

Hubo valentía
al entregarte la historia mía,
Quise hacer algo para que sonrieras.

Hubo tu sonrisa
con sorpresa en la mira,
eso es lo que llamo felicidad.

Hubo en tu amable mirada
admiración, imposible borrarla.
Creo ahí fue donde empezó...

Después me agradeciste.
Más hermoso lo que dijiste
que todo lo que yo he escrito.

Pero es fascinante
la facilidad de darle
tanto significado a 4 palabras.

"sorpresa, admiración, gratitud, fascinación"
puedo decir hoy
es demasiado fácil pronunciarlas.

~Ricardo Arreola Partida~

sábado, 17 de marzo de 2012

~Te conozco~


Es ridícula la cantidad de personas que dicen conocernos y que, nosotros mismos, decimos conocer. Fácil, reconocer un rostro con algunos rasgos faciales característicos es, por lejos, conocer a alguien. Así pues yo conocería a Rachel Bilson, mi novia que no conozco, pero que la sociedad ya nos presentó.
Bien dicen que un hombre ya está medio enamorado de una mujer que lo escucha. ¡Pero claro que es verdad! Un hombre, un ejemplar palpable de la estupidez en el mundo, no tiene nada interesante que decir a menos de que una mujer se encuentre arreglando oraciones y pensamientos en su cabeza. No necesariamente una pareja; puede ser simplemente una imagen, un recuerdo. 
“Te conozco desde que estabas así de chiquito (o desde que lo tenías así de chiquito)”. No. De este tipo de mujeres que dicen conocernos y nos escuchan contestar sus preguntas irrelevantes acerca de la escuela y la familia no nos medio enamoramos los hombres.
A mí déjame explayarme en mis irracionales gustos musicales, de cine, de la vida.. o aún más importante, de las siestas. Recomendarte varias canciones que no tiene ningún sentido recomendarte porque sé que no te gustarán y además tienes un mejor gusto musical que el mío. Déjame maquillar mi estupidez con la reseña de un par de libros. Ver una película juntos y estar callados porque si hablo te darás cuenta de lo aburrido que soy. Importantísimo, déjame ser callado, de aquí hasta que la muerte nos separe. Tal vez tenga cosas románticas y chistosas (más que todo incoherentes) por decir, pero lo que debes apreciar en mi es mi mudez. Te platicaré, mudo por supuesto, de las tardes que he llorado. O de lo difícil que es fingir que no te extraño. O las tantas preguntas que caben en la oración de "No va a ser cuando él quiera". 
Yo, por otro lado, te escucharé hasta que una canción de Elvis Presley o Bishop Allen te hagan callar. Es broma. Porque mi paciencia es inusual e infinita, tú platícame hasta del detergente con el que lavas tus calcetines rotos en la punta, o de tu familia, o de los ridículos disfraces que tu perro chihuahua tiene que aguantar. Te escucharé cantar con esa voz desafinada que combina perfecta con nuestra historia. Te diré que cantas celestial. De el día que tuviste insomnio y al día siguiente te vi con bastante energía que no parecía que hubieras dormido 2 horas solamente. De lo mucho que te gustan los Beatles.  De el año que estuviste lejos de tu hogar. De tus experiencias. De los poemas y tu admiración hacia tu padre. De lo bonito que el atardecer nos acompaña. De los sustos que te sacó Actividad Paranormal 3 y no te abracé. De todas las invitaciones que tienes para mi. De los planes a largo plazo. De tus ataques de asma o de simpleza. De que alguna vez yo te gusté. De todo lo que me falta por que me digas. De lo que ya nunca me vas a decir. De lo que te conocí, y bastó para que ya no te conozca. De hace algunos ayeres, que no sé qué pasó que te aburrí (creo que no debí de hablar más de la cuenta). De cuando no te hago falta. De cuando hablas igual, estás igual, eres feliz igual con alguien más que conmigo. De la despedida que no ocurrió. De tu pensamiento. De qué tanto te gustará ahora el pan de muerto. De todo lo que me recordarás, de todo lo que nada me recordarás. De TODO, no me hablas, ni con la mirada… porque te conozco.