Tomó un vaso de plástico del estante donde se guardaban los vasos. Lo llevó a su boca y notó que estaba vacío.
Tomó otro vaso del mismo lugar que había tomado el primero. Lo miró y vio que también estaba vacío. Así estaban todos. Todos vacíos. "¿Entonces qué voy a tomar?", pensó mientras miraba el tráfico por la ventana de su apartamento en el piso 9.
Sacó del bolsillo de su pantalón jeans un celular no tan moderno como los usados comúnmente, lo metió en un vaso de cristal. "No es tan difícil, y aún así ésta es la única forma de tomarte. Tenerte."
El sol de la mañana siguiente se asomó por la ventana de su apartamento en el piso 9, iluminando todas las habitaciones, incluyendo la cocina; él, tirado, sin pulso. Ella no supo por qué nunca recibió una llamada del extraño que solo vio un par de veces.
-Ricardo Arreola Partida
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