miércoles, 6 de febrero de 2013

~Agujeros~

Cuando las manecillas llevan años de ventaja sobre ti, y sólo apenas te has dado cuenta. Somos lo que se podría llamar maratonistas (y no de los buenos, he de aclarar). Apenas empiezo a sentir la necesidad de un trago de agua, pero al tomar el vaso veo que mi mano se ve diferente de lo que recordaba. ¿Esta es mi mano? ¿La que te tomaba a los diez y tantos años? ¿La que cargaba tus libros y libretas a la escuela? Vaya que sin tu mano y sin tus tiempos se ve diferente. ¡Apresuremos el paso que nos alcanzan!
Yo me prometí no prometerte nada nunca. Entre palabras nos olvidamos fácil y así es como diluimos nuestras inseguridades. Entre tanto formular palabras nos da dolor de caballo. Entre palabristas no soy de los mejores, y entonces te quedas con el cuerpo sigiloso y el espíritu silencioso. Si fuera tú, no lo pensaría demasiado; escapar a la realidad  que entretiene y olvidar lo sentimental. Entró una piedra en mi tenis. He de detenerme un instante; ya te acercas. Estás a punto de rebasarme.
Cuando las manecillas llevan años de ventaja, y la tecnología desplaza las manecillas. Mis adentros, nuestros "nosotros" ya no valen 3 pesos; ya comprendí la palabra "rezago". Gluglú de saliva. Me pongo nervioso y trago saliva cuando los demás competidores pasan junto a mí, temeroso de no recuperar mi lugar en el maratón. Y cuando me rebasas... Ya no soy de materia, y me pregunto si alguna vez lo fui. Te llevas tus sonrisas que dejaste en mí. Te llevas tus tiempos que compartiste conmigo alguna vez. Te llevas todo lo que creía verdadero y puro hacia la meta; hacia el primer lugar.
Me quedo y descalifico mi capacidad. Gluglú de terror al no saber cómo recuperarte. Me quedo agujerado, ¿por qué te llevas tu recuerdo que era mío y fue todo en lo que creí alguna vez? Me quedo parado, y entre los agujeros de mi cuerpo alcanza a pasar una ligera brisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario