jueves, 14 de junio de 2012

~Una entrega no se anuncia~

-Está bien. Está bien de verdad. En las palmas de mis manos no existía la necesidad de sostener una rosa. Hace 2 años yo tampoco te entregué una. Y pues, supongo que es lo mismo...
-No, no me entregaste una rosa hace ya... 2 años, wow, cómo pasa rápido el tiempo cuando el reloj deja de tener pilas. El sentimiento que me generaste al decirme que sí tenías planeado darme una lo fue todo para mí. Porque poquito o mucho, éramos un par que apenas se conocía. Y no, no sostuve tallo ese día, pero sostengo una sonrisa cada que recuerdo tus palabras. Hoy no es igual, no tengo rosa y no tienes un bonito sentimiento de sorpresa como el que yo tuve aquel día porque yo sí te anuncié flor hace 2 años, pero lo peor de todo... no te veo sonreír.
-Ya, ¿feliz? ya sonreí. Y cuando me dijiste que me darías ese detalle no te creí mucho, porque es mucho tiempo el que transcurre entre ochos de Junio, ¿o no lo sabías? No tienen sentido tus expresiones, fallan y fallan. Mejor tú sonríe, eso igual y funciona para hacerme sonreír, aunque no te prometo nada eh, estoy muy ocupada siendo roseada por el calor líquido del sol que viene a mí después de recorrer 149,600,000 km aproximadamente.
-Y sí jaja. Yo también me he dado cuenta de eso. Prácticamente todo tiene una atracción hacia ti. Como la vez que encontramos un glaciar en la fuente del parque donde estábamos sentados, dijo que quería conocerte ¿lo recuerdas? O la vez que un trébol de 4 hojas te encontró a ti porque según nos dijo, eres de buena suerte. Bueno, ¿ya me perd...
-Deja de decir incoherencias, jaja, yo no recuerdo eso... creo.
-Jaja, perdón, pero yo sí lo recuerdo... creo. Sí, poquito. Oye, me preguntaba si, perdón de nuevo, estoy un poco nervioso, ¿querrías ser una extraña conmigo? Ya sabes, no conocernos.
-¡Sí, definitivamente sí!
-¿En serio? Ay, temía que fueras a decir que no. ¡No puedo estar más feliz ahora!
-Yo tampoco, mira qué sonrisa tengo, y mis manos están temblando de la emoción.
-Oye... No te conozco.
-Aww, yo tampoco a ti.

Ella llegó a su casa y notó que en la puerta que la recibía estaba pegada una rosa rosa con un poco de blanco y una carta debajo de ella. En su rostro se reflejó extrañeza. La tomó. No sabía cómo lo sabía, pero estaba segura que dicho detalle era para ella. Corrió a su cuarto. Olió la rosa que tenía un olor sensible, abrió la carta que tenía varias palabras rotas. "No sé quién soy, pero tengo, tengo de verdad que darte una rosa. Algo en mi corazón me lo dice. Tampoco sé quién seas tú pero siento que te conozco. ¿Crees en vidas pasadas? Lo siento, estoy desvariando. Desperté hace apenas unas horas de un sueño que no recuerdo haber tenido, no me reconozco en el espejo ni en nada, pero espero que aceptes este regalo de un desconocido, porque es todo lo que este desconocido tenía como propósito en la vida. No sé a dónde iré, ni qué haré, pero ¿me acompañas? Lo siento, de nuevo estoy desvariando. Nos vemos en otra vida supongo..."
Terminó de leerlo y de pronto el olor de la rosa se había ido. Notó que ella tampoco se reconocía en el espejo. No recordó qué estaba haciendo antes de llegar a su casa, pero se sentía adormecida. Miró por la ventana y de pronto todo tuvo sentido para ella. Vio un trébol de 4 hojas en el hombro derecho de un muchacho que traía una mochila cargando. Parecía que se iba de viaje. No logró verle el rostro, pero aún así... corrió.

-Ricardo Arreola Partida

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