domingo, 3 de junio de 2012

~Luciérnagas~

Un ratito viéndote con admiración, el cuerpo me sentía extraño. Desconocido sentimiento, si es que se puede llamar así. Desconocido despertar. Mis pupilas bailaron con las tuyas toda la noche. El vals de las pupilas. El tango de las pupilas. Fuimos clásicos, urbanos, bohemios y hasta rockeros. Déjame te digo que la ciudad nunca se vio tan iluminada. Semáforos y espectaculares llenaron transformada planicie. Nuestra ciudad tan guapa. Nosotros con nuestra ciudad, viendo lejos y teniéndonos cerca, yo escuchándote de cerquita y tú siempre tan feliz. Tus cuentos, tus fábulas, tus ojos. Lo nuestro, que se quedó sin nombre. Empinado jardín verde, airoso, y tú... ¿Qué nombre le da la física a la conjunción del tiempo-espacio más perfecto ocurrido en La Floresta y en mi pensamiento? Soy malo, malísimo con las fechas, he decidido tan solo llamarlo "ese día". Conocí estrellas fugaces que no me fueron presentadas, fue extraño porque era Noviembre y nunca en Noviembre había conocido nada ni a nadie. Nos sigo conociendo como "ese día". Perdí el prestigio que nunca tuve al no contestarte nunca con un beso. Pero gané con gran decoro al tenerte todo ese tiempo conmigo. Aunque no pasó ni un minuto en esas horas, todo el tiempo nos olvidamos del reloj hasta que lo recordamos. Viendo luciérnagas. Mis primeras. Déjame regresar contigo a ese día. No te pido mucho, sólo un poco de suerte y hasta eso que no tanta. Ya mejor no te pido nada, ahora te doy de mis pulmones todo lo que tengo, cúrate un poco el asma, hazme mejor dándote una sonrisa y mejor ya hay que partir. Nunca lo dije. Y fuimos caminando y me recordé en mi infancia, tienes, tenemos un caminado muy peculiar, ¿ya había caminado contigo antes? Hasta la cochera de tu casa y hasta siempre, mi primera luciérnaga, siempre te tengo y te tendré.
Ya es tarde, ya pasó la hora de pedir deseos y hasta de pensarte ya no es hora. Pero...

-Ricardo Arreola Partida

No hay comentarios:

Publicar un comentario