sábado, 14 de abril de 2012

~Creación de monstruos~

Cómo me gustaría escribir un cuento o relato que trate de monstruos como los que todos conocemos desde pequeños en nuestras fantasiosas cabecitas. De esos temibles y longevos, oscuros y llanos de racionalidad, débiles nos vuelven. Y lo haré algún día. Por desgracia estas palabras acumuladas dentro de la entrada 45 de este blog tratará de un tipo diferente de monstruos. Uno igual al monstruo de Frankenstein pero totalmente distinto. Es creación de intenciones (creo) instintivas del ser humano, como lo es la tan ansiada compañía. Este espectro en particular yo mismo lo ideé...

Todos los días una sonrisa se construía combinando su personalidad y la mía. Fue mezcla que no podía (y aún sigo) sin entender. Se podría haber comparado con el romance de 2 niños de primaria, ambos con nulo conocimiento de lo que tener una pareja (o simplemente alguien muy querido) significa. Así es como me sentía yo con ella, y no tiene nada de malo ser algo tonto con respecto al romance ¿verdad? (oops, se me olvida que estamos en el siglo XXI y eso ya no importa y los pocos restos de romance que quedan han sido mal transformados). Me sentía realmente feliz cuando estaba contigo (así es, ahora escribo como si ella lo estuviera leyendo... Qué triste) cuando podía sentirme como niño grande saliendo solos tú y yo como en una "cita" de esas que salen en las películas y todo sale de acuerdo a lo que el director cree le gustará más al público. Nos imaginaba siendo vistos por un público al cual cautiváramos simplemente siendo reales, y sin importarnos todas esas miradas porque caminábamos juntos con flores en el pelo y hablando de pan de muerto (conectados). Puro, fue mi amor por ti. Ya no me importaban las peleas diarias de mis padres inconsiderados (bueno, sí me importaba qué dirías si las escucharas...) y todo lo que se posa sobre el pasto y la tierra que me volvía inseguro se esfumaba si sonreía jugando contigo y esforzándome por hacerte sonreír también. Atardece y aún te siento... En mis noches de desvelo te escondes, y en mis días soleados bromeas sobre mi mala suerte. Ya no estás. Pero atardece y aún te siento.

Este es el monstruo que he creado, con un poco de ayuda claro. No sé cuántos meses después (o durante o antes) de presentarte mi voz, mi cariño, mis melodías, mis días, mi tiempo... Mi "yo" que baila y te piensa todos los días, que te empecé a extrañar con todos mis "yos" y toda célula de mi cuerpo. Fue entonces que naciste como terror en mi cabecita fantasiosa, porque me rehúso a dejarte ir. Un "algo" eres, que vive dentro de las paredes blancas de mi cabeza, que abre los candados amarillentos y oxidados de las puertas de madera vieja desgastada, pintada de verde, y las abres cual dueña. No me digas "científico loco" o "muerto viviente" con las miradas que no me dedicas con esos ojos negros que defino como "eternidad de historias calladas para siempre", o simplemente "lejanos". Yo creé ese "monstruo vivo" que puedo llamar bonito o mal recuerdo (dependiendo del día), y que aún más que eso lo puedo llamar por su nombre de dedicatoria, a su celular con franja verde y calcomanía de mariposa, para que me conteste con su voz desafinada y me diga con sentencia de muerte... "¿Quién habla?".

-Ricardo Arreola Partida.

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