Aprendimos de Mercurio y un fenómeno singular. Sus amaneceres dobles, nuestros compañeros no supieron explicarlos. Era el tiempo de chamarras, era el tiempo de nosotros. Invitación al doble amanecer te hice. Algún día, seguro estaba.
Después de gustarnos vendría un paso que yo debía dar. Plan que siempre no. Porque los planes no resultan como dicen. Y sin embargo, ahí estaba, sobre la mesa, una estrategia que en el tiempo y en la influencia de alguien más en ti se perdió. ¡No! No es justo buscar culpables. Si acaso existe algún culpable soy yo. Actualicémonos, mejor digamos que simplemente no fue el destino y yo te diré el plan que no fue.
Cascos de astronautas hechos en mi casa, tal vez hechos de cajas de cartón o algo parecido. Y es que son necesarios en Mercurio. Hechos con tecnología de punta, cinta adhesiva y crayolas. Mantas que asemejen el terreno de aquel planeta. Supongo podrían ser naranjas o cafés. Rocallosas sobre ellas. Luciría cual terreno extraterrestre, y sin embargo, con gravedad. Estarían posadas sobre césped de el parque de tu fraccionamiento, ya sabes, aquel en donde un par de veces hablamos mientras oscurecía. "Ding-dong" escucharías desde tu cuarto o desde algún lugar de tu casa (aunque creo sería mejor llamarte a tu celular y no a la puerta de tu casa). Por favor dime que abrirías tú para no tener que preguntar por ti con un casco de astronauta hecho de cartón a tus padres o hermanos. Sonreirías. Lo más seguro es que te burlarías de mi. "¡Rápido ponte tu casco! Tenemos una misión urgente y tenemos que acudir de inmediato a Mercurio astronauta Ahumada"- O tal vez algo menos risible diría. Saldrías tomada de mi mano, con el consentimiento de tus padres y con el casco que te permitiría seguir respirando. Caminaríamos algunos metros hasta aquel parque donde ya estaría nuestro propio Mercurio artificial. Ya estaría cerca la hora donde empieza a amanecer. "Te dije que algún día veríamos una amanecer doble"- Esas palabras saldrían de mi boca. "Pero no es un amanecer doble"- Replicarías y todo iría de acuerdo al plan. "Yo estoy viendo uno doble reflejado en ambas tus pupilas"- por tradición cuando me encuentro contigo sonreiría, y con el corazón en la mano diría- "¿Quieres ser mi novia?".
En fin, algo así se suponía era el plan. Quisiera volver a estar así contigo. "Sonrisa sincera que pintas en mi todos los días". Es que me gustas tanto, o ya no sé ni cómo debo de sentirme. Quiero poder regresar. Quisiera que el "querer es poder" aplicara también a nuestro pequeño cuento. Quiero... Quisiera ser valiente y poder estar junto a ti. Me puedo fácilmente, sin pensarlo 2 veces, cortarme los brazos y pegarme con resistol unos nuevos que sí sepan abrazar...te. Te prometo tener las mejores calificaciones en la escuela y te prometo ya hablar más, hasta que te hartes, si eso es lo que quieres. Puedo dejar de hacer bromas estúpidas. Te hablaré todos los días. Puedo cambiar, quiero cambiar. Puedo volverme fanático de los Beatles y de Kings of Convenience. ¡Todo lo que quieras! Dímelo. O también puedo olvidarte, así como tú a mi, y algún día cualquiera que por casualidad me acuerde de ti, para la soledad dentro de mi preguntar "¿Qué plan siempre no?".
-Ricardo Arreola Partida.
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