sábado, 14 de julio de 2012

~Dispar de día~

¿Qué fue de mis horas? ¿Dónde las pusiste? Ya me hace falta un viaje; ya me hace falta dejar de extrañarte tanto a cada palabra. Desearía que me dejaras para siempre esa tarde no tan tarde que tarde se volvió. ¡Ay, cuidado con tu recuerdo! Muchos actuales personajes escribimos "para siempre" sin pensar en el para, y en el siempre. Para mí, "s"imboliza tu vestido de satén de color; ¿y cuántas veces dije algo que no cumplí? "i"; "e" no es interjección sino es lo que es, somos lo que somos, fuimos lo que fuimos; "m", te aburres mientras callo por admirarte; porque no te entiendo, no te entiendo, no te entiendo, menos me entiendo yo y pues, los 2 andamos de incom"p"rendidos; andamos "r"ecolectando pedacitos de nosotros mismo, para cuando sepamos querer; s"e"parados como empezamos, separados al fin.
¡Ay, cuidado con tu recuerdo! Lo estás pisando sin darte cuenta. Lo arrastras. Dime que no fue a ti a quien quise tanto. O bueno, di que sí fuiste tú, pero como lo harías un poco más callada, dilo quedito, y después cállate. 
De día somos dispares, de noche sólo queremos tenernos cerca. En la mañana amanecemos chuecos con 3 o 5 almohadas alrededor nuestro y con algún sueño en blanco. Pensándonos pero sin querernos. Llega el medio día y nos preguntamos "¿Por qué no le dije buenos días? Debí haberlo hecho". Nos llenamos los corazones de acciones frustradas, hasta que llegan las 6 de la tarde, una bonita hora, ¿no? Empieza de nuevo mi piel, a gritar, un minuto a la vez. Va anocheciendo porque así es como debe ir el día. A las 9 en punto te busco para caminar; te encuentro y caminamos. Te encuentro desde que salgo de mi casa y cierro la puerta, porque la verdad es que te encuentro solamente en mi pensamiento. Y aún así, llego a tu ventana, y hasta ahí. No hay luz prendida y tus persianas me dicen que saliste a caminar, tal vez llegaste hasta mi puerta y yo no estaba ahí, tal vez llegaste a mi vida y yo no estaba ahí. ¿Qué fue de nuestras horas? Ya las perdimos, ¿verdad? Ay, somos tan descuidados. Somos tan dispares aunque nos engañemos.
¡Ay, cuidado con tu recuerdo! No, espera, ¿cuál recuerdo? Ya no está...

No hay comentarios:

Publicar un comentario