No cambiaría nada en mi vida, en mi historia, si pudiera, porque todo lo vivido me ha depositado ahorita mismo en este espacio-tiempo soleado de vientos desiguales; 3 segundos antes del primer beso. De aquel muelle recuerdo que era sólo y que el mar era azul mañana. De su voz recuerdo cada tono, de su peinado recuerdo cada cabello, de su alrededor recuerdo mi posición exacta, pero es curioso cómo no puedo recordar mi nombre desde aquel medio día. No puedo decir que sea mía, pero yo soy suyo, y así es como me conozco.
No había estado despierto hasta el momento en que nuestros labios se mecieron en la costa, casi juntos. Curiosamente desperté con los ojos de ella y míos delicadamente cerrados. Desconozco el color de la transparencia, la mayoría de sus lunares y también el lenguaje de mi corazón. A veces lo único que sé es la letra de la canción Boys don't cry de la mítica banda británica The Cure (perdonen, hasta el recuerdo de sus pestañas me hace delirar un poco y divagar), al verla sé que boys do cry y que no existe en América o en ningún otro continente una sonrisa nunca quieta como la suya.
Trayecto largo como suspiro entre esa posición que le hacía arquear un poco el cuello y entrecerrar un poco los ojos debido al Sol colgante, y el momento en el que firmamos un medio día que sería para siempre nuestro. No fue besándola que supe que existía un lugar llamado Tierra, donde al parecer hay que respirar para poder vivir, hay curiosos alimentos llamados helados que, también curiosamente, se derriten en tu boca para darle paso al sabor, está sobrepoblado, a mi parecer, debería haber más fuegos artificiales, y a veces 2 personas se enamoran; lo supe cuando la conocí, cuando hablamos por primera vez, cuando casi la tomo de la mano... 3 segundos antes del primer beso.
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