Envidioso de las personas normales. Es correcto el café con leche, escribir desde el corazón, y la vista analítica de algún paisaje o algunas pupilas cafés.
domingo, 13 de septiembre de 2015
"Mi calle"
Mi calle es una calle normal, muchas puertas dan a esa calle, muchas ventanas miran hacia esa calle. Mi calle se desbalancea entre rampas para autos y valles de cemento. Justo en la esquina de mi calle una señora vende esquites, y en mi calle puedes pedirlos con mayonesa o sin mayonesa. Cuando camino por mi calle rumbo a cualquier otra calle los camiones pesados que corren rumbo a algún nuevo fraccionamiento suelen echar gases oscuros a los caprichosos transeúntes que caprichosamente no elegimos el aire que respiramos. Vivir en mi calle me tranquiliza el corazón, mi calle es apacible y el parque de los eucaliptos siempre es sereno; una vez mataron a algún vecino de mi calle justo a lado de la pollería de la esquina, mi calle también es peligrosa. Una señora pide limosna entre los 2 carriles de automóvil que tiene mi calle, y en la calle perpendicular a mi calle se estacionan las muchachas de la escuela de modelaje. Algo que me gusta de mi calle es que hay personas que pasan por ella, además de las combis que juegan carreras en sus angostos carriles de asfalto nuevo, lo que más me gusta de mi calle es que hay una persona enamorada de la vida que ha pasado por mi calle y se acuerda que es mi calle y me ha dicho que ha pasado por mi calle y recuerdo que yo también he pasado por su calle, y que he comprado en la nevería de la esquina de su calle, y que alguna vez ella y yo caminamos por su calle y también tenía rampas para autos y valles de cemento para los peatones, y en su calle también juegan carreras las combis. Su calle es una calle normal. En esa calle lejos de mi calle vivía una muchacha que me tranquiliza el corazón, apacible, peligrosamente.
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